Rama de almendro (Saint Remy,1890)







La nana fluye azul y la vida se expande
en abrazos y flores
¡nada duele, doliendo tanto todo!
Añosos son los brazos capaces de romper en maravillas
y sostener así
el eje de los sueños del dejado venir
a la casa de todos:
“Arrorró la tibieza de la clara mañana
arrorró de lo bueno a su hora acudiendo
arrorró de la vida que está bien, qué está sana”.



De "A la altura del lirio"


Vincent Van Gogh pintó este cuadro para su ahijado, el hijo de su hermano Theo, cuando se enteró de su nacimiento.

2 comentarios:

Libe dijo...

En Santiago de Chile está brotando la primavera. Los aromos, que tú bautizaste como heraldos de la primavera, se unen a cerezos y magnoliod en flor en su hora de mayor exuberancia. La vida pugna entre las ramas y con ellas mana en mí un bienestar suave... Arroró de la vida, que está bien, que está sana...

Anónimo dijo...

...¡nada duele,doliendo tanto todo!
Que la vida no me quite esta sensación...
es más, aunque peque de extravagante...¡que la aumente!...
"y sostener así el eje de los sueños"
El lobo.

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