El comisario Montalbano





Es verano y leo como siempre. Leo con fruición, con la conciencia de que para mí los buenos libros tienen una calidad de ser tan contundente que eso que habitualmente llamamos vida, queda desvaído si no logra ser traspasado por los rayos del "más vivir" de lo literario.

Hoy estoy con Montalbano. El comisario Montalbano de A, Camilleri, el  excelente escritor siciliano, y siento que de alguna manera se  me parece. El también se nutre de libros que elige con cuidado y luego degusta o devora según sea el apetito. También a Montalbano le gusta llegar a casa muy cansado como a mí, como haciéndose perdonar a causa del trabajo duro, el deleite de la soledad. Es un hombre de rituales.Tiene una roca y un olivo silvestre bajo los que se resguarda ciertas noches en que el vivir y el entender se le hacen difíciles  y tiene sobre todo, una imaginación prodigiosa...

Es alguien en contacto con sus profundidades; que se permite las pesadillas y las dulces vanidades.. Montalbano siente un terror oscuro frente a los moribundos, ese terror irracional que nace de las tripas y se expande en presagios...Le van los personajes auténticos y sabe reconocerlos rápido. Es capaz de respetar las extrañas ceremonias de acercamiento que exigen, detenerse también en el momento adecuado y retirarse con gracia.

Es un caballero pero también  un salvaje que destroza a martillazos las ventanas y las dulces sonrisas de cartón piedra de Blanca Nieves y los siete enanitos del chalet de los que han asesinado a "su olivo".

Montalbano es mi amigo de una manera que casi nadie de mi entorno alcanza a rozar. Me encuentro con él en sus motivaciones, no simplemente en su conducta...Si ha habido algún mal entendido puedo volver a leer hasta recuperar el hilo perdido y ...aclararnos los dos. Y , puestos a ello, siempre me queda la sensación de la conversación rica..sin tener que establecer cita siquiera para recuperarla...

Cuando encienda, hoy, mis lámparas al atardecer y eche una mirada por el ventanal para constatar el tono sombrío de los tilos que enfrentan mi casa, sé que al mismo tiempo, él estará en Vigata atravesando  la galería, fría y húmeda a esa hora, para tomar su consabida copa de tinto mirando al mar...

Luego, los dos, al unísono, husmearemos en la nevera la presencia de maravillas, mientras decidimos nuestra noche abriéndonos al azar con cierta cautela...A él, lo llamará tal vez Livia..

Y yo sé que de un momento a otro sentiré la llave en la puerta y abandonaré  entonces el libro, para saltar con gracia hacia la otra orilla de mi vida ...


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Se puede explicar la experiencia del momento para una lectura "rica" de mejor forma?

Retroclásica dijo...

Eso es, cuántas cosas pueden suceder, cuántas sensaciones se pueden percibir en un instante que lo separan del resto de los momentos y lo convierten casi en un bocado exquisito...

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