Se llamaba Begoña como yotenía un piano negrose casó con un capitán de gorra blancaque una vez se la llevó a Lourdes.Se llamaba Begoñamurió allá por el año 26joven y sin quererlo.Yo usé sus zapatos de inviernoy me miré en su tocador de mármolallá por los 60siendo una niña alta y demasiado seria.Se llamaba Begoñay tocaba "Una furtiva lágrima"en su piano sombríoplanchaba pañuelos con monogramay seguro que se sentía tristeciertas tardes de invierno...como yo.Begoña.Yo la imagino siemprecon palabras delgadas como hostiasencuclillada, arreglando corbatas diminutasremolinos rebeldes...Consolando.Begoña.Sombra de época bellaceniza yafoto sepia en mi mesa...¡Tan lejana!Murió un 31 de julio, día de San Ignacio, mientras el pueblo de Elantxobe, en Vizcaya, celebraba la fiesta y su capitán se hallaba en alta mar. Tenía 25 años.
sábado, 31 de julio de 2010
Mi abuela paterna
martes, 27 de julio de 2010
"Algo más que una casa"
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Scot Fitzgerald y su esposa Zelda. |
"Algo más que una casa", es un relato de Francis Scot Fitzgerald que fue publicado en el Saturday evenig Post, el 24 de junio de 1933. Ya sé que no es "A este lado del paraíso", que fue la novela más solicitada en las bibliotecas pública de los EE UU, durante octubre de 1920, ni tampoco la considerada por la crítica su obra maestra, "El gran Gatsby". Es sólo un relato que en español, se puede encontrar incluido entre sus "Cuentos reunidos", de la editorial Alfaguara, pero, para mí, es sin dudarlo, uno de los más bellos.
Fittzgerald empezó a escribir durante "Los dorados años 20", la "época del jazz", como él la bautizó y continuó haciéndolo durante "La gran depresión". Su vida y su obra están marcadas por estos dos momentos clave pero, como suele ser usual en toda gran obra literaria, es capaz de trascender su momento histórico y crear personajes en los que podemos seguir reconociéndonos...
viernes, 23 de julio de 2010
Por tierras de cátaros
martes, 20 de julio de 2010
Scherezade en apuros
Hubo un tiempo en que ambos disfrutaban con aquello que fluía suave de las palabras que se decían y que los rodeaba a ambos, pero ya entonces tal vez,se insinuaba el malentendido... El le solicitaba precisiones a ella que solo era experta en metáforas, medias palabras, dobles sentidos, puntos suspensivos, paréntesis. No se daba cuenta de que para ella, hablar en frases inequívocas era simplemente imposible. Por eso, esa exigencia suya de que cada palabra fuera absoluta y totalmente univalente para poder ser considerada cierta, fue la razón de que ella empezara a titubear, a callar, sentirse confundida.
domingo, 18 de julio de 2010
David Copperfield de Charles Dickens

Algunos libros que hay que leerlos pronto por lo que debiéramos poder topar con ellos antes de que nos llegue la edad de la sospecha. En esa época (infancia y adolescencia) en que se forma ese subconsciente emocional que nos instalará en la vida de una cierta manera, los que ya somos adultos desearíamos que quienes nos sigan lo hagan provistos de una importante riqueza: una especie de confianza fundamental frente a lo que la vida pueda depararnos en el futuro. David Copperfield es de esta clase de libros ejemplares.
sábado, 17 de julio de 2010
Por Madrid, a solas
jueves, 15 de julio de 2010
Acerca del ser madres
Desde que la historia puede recordar, se ha asociado a la mujer con su capacidad de ser madre de tal manera, que sabemos que la maternidad llegó a ser por excelencia, su gloria y su proyecto genérico. Sí, incluso virgen... madre
Metáforas y mitos se asocian al paradigma: madre es la que da el ser y solo consigue su paradójico ser, en cuanto es capaz de constituirse en “ser para otros”. Pero yo os digo que solo puede ayudar a ser quien ha aprendido a ser “para sí”, antes que nada.
miércoles, 14 de julio de 2010
El principito
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El principito aprovechando el vuelo de las aves abandonó su planeta.... |
Todos somos el Principito. Todos tenemos una rosa y un zorro a los que adoramos y un planeta en el que cada mañana debemos realizar innumerables trajines; limpiar volcanes, retirar biombos, regar con cuidado, arrancar baobabs ...Todos hemos asistido o asistimos tal vez (los verbos se me complican...),a vertiginosos y sobreabundantes atardeceres, solo moviendo un poco nuestra sillita...Todos nos agobiamos a ratos como el Principito y tal vez como él, hemos aprovechado el vuelo de las aves migratorias para abandonar nuestro pequeño planeta...A todos nos consume la nostalgia y el ansia de volver.Si pensamos un poco, veremos como todos los símbolos en algún momento nos coresponden. Yo tengo mi rosa pero soy la rosa de alguien que me cuida y me consiente. Tengo mi zorro, el que me domesticó, pero...yo también he domesticado al que considero mío...Ciertas noches de verano, todos miramos al cielo y tratamos de distinguir nuestro planeta, mientras nos consume la zozobra ...Todos quisiéramos volver y...¡no podemos!
No conozco un libro más universal y más desnudamente bello.
De visita

Para Amaia
Al doblar hacia la casa, vio flamear la hierba alta doblada por la brisa y, como siempre, sintió un súbito anticipo de dulzura que la llevó en volandas a las tardes de verano de aquellos días en que el máximo placer que podía concebir, era el rodar loma abajo entre risas... Era un mediodía perfecto… luz de agosto ya tardío, cierto conato de sombra en las zonas altas, hojas susurrantes a su paso y muy cerca, la pizarra del techo musgoso del lavadero… bajo la piedra el agua temblaría un poco en la oscuridad batiendo contra las lajas y aún sin verla, sintió un delicioso ramalazo de frescura, al pasar.
viernes, 9 de julio de 2010
Tarde en la cocina.
Para Kastortxu
Todo ocurría en la cocina iluminada por la luz de setiembre que entraba apenas tamizada por la hojarasca de los plátanos orientales. Era una cocina alargada con un algo de plácido acuario. El suave lila de los armarios y el celeste grisáceo de los azulejos reverberaban un poco por las sombras de la media tarde.
El niño, vestido de azul, dibujaba aplicadamente sobre la mesa. Su madre lo miraba mientras iba y venía, con su congoja a cuestas. Veía la coronilla delicada con los dos huesecillos sobresalientes. Veía una manita morena empuñando fuerte el lápiz, mientras la otra sostenía bien abierta, el papel.
jueves, 8 de julio de 2010
Poesía- entrevista

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¿Cuándo comienza a escribir poesía?
Desde la adolescencia que suele ser la época en la que se inician todos los poetas. Un momento de la vida en que las emociones y los sentimientos, alcanzan una efervescencia desconocida durante la tranquilidad de la infancia. Si ha habido pasión por la lectura y placer por la degustación de la palabra, el verso nacerá inevitable. Si persiste como actividad más allá de esa primera floración, habrá cuajado el poeta. No es vano suele decirse que todos somos poetas a los diecisiete años, serlo a los treinta es más difícil…
Desde la adolescencia que suele ser la época en la que se inician todos los poetas. Un momento de la vida en que las emociones y los sentimientos, alcanzan una efervescencia desconocida durante la tranquilidad de la infancia. Si ha habido pasión por la lectura y placer por la degustación de la palabra, el verso nacerá inevitable. Si persiste como actividad más allá de esa primera floración, habrá cuajado el poeta. No es vano suele decirse que todos somos poetas a los diecisiete años, serlo a los treinta es más difícil…
sábado, 3 de julio de 2010
Informe sobre Roma
Antes de conocer Roma yo ya la conocía a mi manera. Había leído La Historia de Elsa Morante, alguna biografía truculenta sobre Cesar Borgia y por supuesto, había disfrutado en diversos textos escolares de la Dafne y Apolo de Bernini, de la Santa Teresa en éxtasis y de la consabida Pieta de Miguel Angel. Algo imaginaba también yo por mi cuenta dejándome llevar por la untuosidad de la palabra porque es indudable que Roma era a mi oído algo así como un adaggio indeciblemente largoooo, y a mi boca como uno de aquellos “ambrositos” de mi infancia: dulce, dulce pero sin saturar. Roma, igualmente que el caramelo, podía saborearse largo rato y guardarse después bien envuelta y escondida para luego…
viernes, 2 de julio de 2010
La fiesta de la nostalgia
Nunca he sido u
jueves, 1 de julio de 2010
Informe de Nueva york
Acceder a Manhattan desde el aeropuerto por Queens, el barrio más extenso de Nueva York, es hacerlo a través del patio de servicio. Un patio que es copia pobre del famoso “sueño americano”. Hileras de casitas pareadas se suceden interminables. Tienen en común: una “escalinata” endeble como de casa de muñecas, que conduce a una puerta historiada con parteluces en la que refulgen los bronces y que genera la memoria inquietante de puertas de panteón. Estas puertas desproporcionadas son elocuentes: dan la impresión de que en la puerta y la escalera precisamente, está el orgullo de la casa… un orgullo de muy mal gusto que se adorna con flores de plástico, con enanitos y a veces con cachivaches diversos. Ahí viven pobres con ganas de medrar. Las banderas estadounidense que de cuando en cuando se divisan deslucidas por la lluvia, hacen pensar en que de aquí han salido muchos soldados que andan ahora cargados de adrenalina, allí por Irak. Se ve muy poca gente en la calle. Seguramente sus ocupantes están ganándose duramente cada hora en los Starbucks de Manhattan y volverán muy tarde, derrengados.
Simone Weil: la vida como metáfora
Hablar de Simone Weil es algo que a la vez que una necesidad, tiene algo de desafío por la dificultad de precisar un lenguaje altamente complejo por la densidad de su significación, unido a lo fragmentario de su obra, obra que consta de abundante material, montañas de papel que Simone fue apilando, escribió prácticamente todos los días de su vida ya que hacerlo era también su otra forma de vivir. Registró así al hilo de su vida y no de una manera ordenada, en notas, aforismos, artículos breves cartas a menudo sin fechar, reflexiones muchas veces incompletas - sus múltiples preocupaciones: filosóficas, sindicales, políticas, religiosas y hasta económicas.
Informe sobre Dublín
Dublín es una “vieja y sucia ciudad” como dice la antigua balada irlandesa pero también, una ciudad entrañable. La catedral de San Patricio, el Banco de Irlanda y El Trinity college son sus baluartes; los tres edificios monumentales de la ciudad. El resto no impresiona. A ratos, mientras caminas por Talbot street te sientes como si lo hicieras por Irarrázabal o San Diego, en Santiago de Chile. El mismo desorden y exuberancia. Cambia el tipo físico. Los irlandeses son guapos; muchos altos y bien hechos con ese peculiar colorido rubio rojizo que combina tan bien con los ojos azules y además, la mayoría son jóvenes. Según cuentan, más del 70% de la población tiene menos de 30 años. Se nota en esa sensación constante de energía que produce el paso fluido de la gente por las calles, una gente que siempre sonríe con cordialidad, se detiene para escuchar incluso el peor inglés con paciencia y que jamás tiene duda de donde se sitúa The Basque country y lo revela con un afectuoso gesto de reconocimiento. A mí me encantó el obelisco-aguja de la O´Connell: altísimo, plateado, mareante, brújula perfecta para orientarse; algo así como la cordillera en Santiago.
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