Acerca del ser madres




Desde que la historia puede recordar, se ha asociado a la mujer con su capacidad de ser madre de tal manera, que sabemos que la maternidad  llegó a ser por excelencia, su gloria y su proyecto genérico. Sí, incluso virgen... madre

Metáforas y mitos se asocian al paradigma: madre es la que da el ser y solo consigue su paradójico ser, en cuanto es capaz de constituirse en “ser para otros”. Pero yo os digo que solo puede ayudar a ser quien ha aprendido a ser “para sí”, antes que nada.


Nos ha sido legada una imagen de lo que sea ser madre, que ha ido anclando de generación en generación en el subconsciente de nosotras las mujeres de tal manera que casi podríamos hablar de la construcción a través de los siglos, de “un cierto inconsciente colectivo” que se ha ido transmitiendo madre a hija, incluso cuando la historia ya hacía tiempo que había cambiado


La mujer salió de casa y se hizo trabajadora, maestra, enfermera primero y luego médico, abogado...y descubrió con ello que la vida pública le enseñaba que con todas sus contradicciones, era un gozo”ser para sí”. Seguía siendo madre, pero inevitablemente “de otra manera” El "a tiempo completo" se había terminado  sin embargo y aquí viene lo que a mí me gustaría resaltar como punto de reflexión, su manera de vivir la maternidad, aunque superficialmente, parecía haber evolucionado, quedó intocada en cuanto al ideal de cómo vivirla.

Madres culpables, madres fuertemente neuróticas, madres desconcertadas se hicieron presentes. Sentían que habían trasgredido el imperativo de sus abuelas, porque la sensación era la de que fallaban gravemente a la imagen aquella, en que “el ángel de hogar”, que diría Virginia Woolf en su “Cuarto propio”, reservaba siempre para sí en aras del amor, el trozo más exiguo del pollo familiar....¡Si ellas pudieran vernos ahora abalanzándonos compulsivamente  a la mesa para servirnos por una vez la presa más gustosa, frente al asombro estupefacto de la prole y el consorte...!
Ser madre debiera ser hoy, trasgredir el mensaje de nuestras madres y nuestras abuelas pero además, deberíamos hacerlo con perfecta calma y lucidez. Por decirlo de alguna manera, debemos a acostumbrarnos a comernos la presa más gustosa de vez en cuando, con deleite y naturalidad y sobre todo, que nuestras hijas nos la vean comer de esa manera.

Sabemos hoy por la psicología, que el tipo de madre que somos tiene mucho que ver con el cómo lo fue la madre que tuvimos y, que a menos que la desobedezcamos si es necesario, repetiremos con nuestras hijas su modelo, a veces,  tan odioso.

Sí, aunque ella tejiera calcetines en la cocina y yo ahora me siente detrás de un escritorio en mi sala, trasmitiré el mismo mensaje y le diré con mi actitud que el espíritu de sacrificio, de servicio y de continua disponibilidad, es lo que debe ser preservado si me levanto y me pongo siempre a la disposición de la comodidad y el disfrute de los demás. Diga lo que diga, mi comportamiento  seguirá respondiendo a la de "una buena madre" tal como me han enseñado que una buena madre debe ser si sigo actuando como lo hicieron ellas.

Es duro desobedecer pero hay que hacerlo. Estamos obligadas a vivir nuestra maternidad de otra manera justamente para que nuestras hijas tengan la posibilidad de descubrir otra manera de vivir. La autonomía, la independencia, la fuerza...no se predican, se ejercen. Un valor solo se trasmite desde un ejemplo lo suficientemente explícito como para que genere la adhesión de quien lo ve vivir. Y solo genera adhesión aquello que se ve vivir con plenitud, sin explicaciones, ni quejas.


Tenemos que desobedecer a nuestras madres porque, las mujeres, hay ciertas cosas que solo podemos aprender de las mujeres. Es así que para posibilitar la alternativa en nuestras hijas, tenemos que atrevernos a ser ante todo, "para nosotras mismas".



 En casa hemos aprendido no solo como ser madres, sino algo mucho más determinante: hemos aprendido a ser mujeres de determinada manera.
No nos engañemos, nuestras hijas aprenden a ser lo que nos ven ser. A nuestras hijas no les sirven en este aspecto, los modelos masculinos con los que no pueden identificarse. Por más que nos emocionen no nos sirven en este sentido, ni don Quijote, ni Cyrano, ni Jesús de Nazaret.
Es necesario también, reconvertir las estereotipadas imágenes femeninas que la historia nos ha legado. La virgen María, al menos tal como se nos la ha transmitido hasta ahora, no puede seguir siendo el paradigma esencialista de lo femenino y lo materno. Tampoco puede serlo ni Blanca Nieves, ni la Cenicienta.... ¿Acaso algo no despertó en nosotras cuando leímos la historia de Judith en la Biblia, cuando conocimos a Juana de Arco, cuando supimos de Antígona...

Todas las madres alimentan con leche, dice E. Fromm, todas ayudan a sobrevivir pero, hay algunas que logran además, alimentar con miel. Y solo puede alimentar con miel aquella que ha gozado, en medio de las contradicciones, del dulzor de la vida. Esa vida que, cuando es vivida respetando esa expectativa personal que se siente más fuerte que todas las consignas heredadas, nos empuja a trasgredir la norma para respetar de verdad, el espíritu.
 Creo que solo puede ser una buena madre aquella mujer de de una u otra manera, ha vonseguido ser feliz. Es por eso que si de verdad amamos a nuestras hijas, deberemos luchar por nuestra propia felicidad. Será en definitiva, la única forma de que consigamos alimentarlas con "miel"


20 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero cuando alimentas con miel , no solo lo haces para las hijas...tambien para los hijos.
Eso que llamas "el dulzor de la vida", tambien lo "entiende" el hijo...y si solo lo tienes a él, crea futuro...
...y cambiando de tercio...nunca el padre tendrá el privilegio del vínculo "mágico", que la maternidad crea (en relaciones normales), por muy cariñoso y exelente que el padre sea...
El lobo...(envidioso)...

Maricarmen dijo...

¡Qué profundo, Begoña! Te he dicho muchas veces esto, y lo reitero... La "forma" en que captas, llegas al "fondo" de la esencia humana, y la transmites, llega a tus lectores haciéndonos sentir y pensar. Te voy a enviar la tesis de mi hija, su defensa fue ayer y lo hizo maravillosamente... tiene mucho que ver con lo que planteas. ¡Te felicito por tu capacidad de hacer SENTIR y PENSAR y... sigue deleitándonos! Tita.

Maricarmen dijo...

Por el comentario anterior al mío, me parece que el "lobo" quiere hacer ver a la "golondrina"
que esto, no sólo lo entiende la "lobodrina" o... ¿estoy equivocada?

Libe dijo...

Pues ya ves, Maricarmen... y eso que Lobodrina es mucho más lobita que otra cosa, aunque a veces se rebele. Y en una de estas se va a ofender con el Lobo porque ¿acaso no será el Lobo el que se empecina en comparar vínculos y no se da cuenta de la magia del propio?

Libe dijo...

Y desde luego, no sólo Lobodrina entiende... También los Lobos y lobitos inteligentes.

Anónimo dijo...

Me encanta, es fantástica tu exposición, me siento totalmente identificada con lo que dices, sigue escribiendo, lo haces genial, es un verdadero placer leerte. Muchas, muchas gracias, por los fantásticos momentos que me proporcionas al leerte. Lejos eres lo mejor de lo mejor .

Maricarmen dijo...
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Maricarmen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maricarmen dijo...

Jehová Dios dijo a la mujer: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era ¡“Madre”! de todos los vivientes. (Génesis 3; 16-20) Begoña, creo que antes de nuestras abuelas y nuestras madres “heredamos” nuestra concepción de ser mujer, compañera y madre de ¡Eva! la transgresora, la culpable que provocó la expulsión del Jardín del Edén del hombre, y por consiguiente, heredamos las consecuencias del pecado original. Creo que esa imagen del "ángel del hogar en nuestro cuarto propio sacrificando todo en aras de la familia" es por un lado; la de Eva, la que necesita y está en la obligación de “purgar” el pecado original y sus consecuencias por los tiempos de los tiempos “creando el paraíso terrenal en su hogar” y por otro lado; la de ¡María virgen! la inmaculada, la que redime a la mujer de su gran pecado. En casa hemos aprendido no solo como ser madres y mujeres de determinada manera. Sí, nuestras hijas deben aprender a ser lo que nos ven ser, pero también lo que “debemos ser”… ¡María virgen! Y cuando nosotras “fallamos” y nos alejamos de su ejemplo ¡nos sentimos culpables! ya no somos buenas compañeras, esposas, ni “Madres”! Llama la atención, como dices que todos los cuentos, ya sean por tradición oral o escrita, como Blanca Nieves, La Cenicienta, etc. La buena madre, ya muerta, es reemplazada por una malvada madrastra que hace sufrir a la hijastra y ¡desde niñas! nos enseñan que la recompensa por ser una “mujer virtuosa” ¡Es un príncipe! Él nos libera, protege, ama, posee, nos lleva a su castillo y nos da hermosos y sanos hijos para completar nuestra vida, y así vivir hasta el final ¡felices como las perdices!. Por eso a nuestras hijas, no les sirve "en este aspecto" los modelos masculinos. Quizá, queremos romper el molde de nuestras antecesoras que “nos tiene “atrapadas en nuestro cuarto” y transmitir a nuestras hijas, que para ser “Madre” hay que ser antes ¡Mujer!.
Tita

Maricarmen dijo...
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Begoña Eguiluz dijo...

Realmente interesante lo que dices, querida Tita, casi un inconsciente colectivo, el de la mujer. Sin embargo, como matiz a lo que dices, parece ser que el la Biblia aparece otra mujer de nombre Lilit que desaparece pronto y sobre la cual tendré que averiguar más, que sería la verdadera trasgresora.
Eva, según el Génesis y como tú explicas muy bien, tiene que cargar con el castigo que Javé le destina en esclusiva, así como el hombre tiene que hacer con el suyo y eso marca una posición esencialista con respecto al destino de la mujer...El sacrificio, sumisión, etc...
En fin, me acordé de repente en relación con eso de que "la mujer debe aprender de la mujer" algo que leí en alguna parte..." La naturaleza cayó por culpa de la serpiente que tentó a la mujer pero será también una mujer la que aplaste la cabeza de la serpiente (La Inmaculada) vamos, que el el tema queda entre nosotras...

¡Me encantó tu comentario!

Begoña Eguiluz dijo...

Acabo e leer algo sobre Lilith, la primera esposa de Adán que...¡lo abandonó! y se fue a Mesopotamia, nada menos. No tuvo hijos y queda en la Biblia, donde es nombrada únicamente por Isaías, como un ser con características demoniacas...me llama le atención y me gusta eso de que, por propia voluntad abandonara "el paraiso terrenal".
Hay un cuadro de Gabriel Rossetti que la pinta bella, muy bella y muy sola.
Algo importante es hacer visibles figuras femeninas justamente, trasgresoras...además, aunque no nos lo digan, yo estoy segura de que Lilith tuvo una hija...a lo mejor de ahí nos viene la estirpe.

Maricarmen dijo...

Acabo de leer tu comentario, y no puedo seguir escribiendo... ¡qué interesante! Ahora mismo, me pongo de cabeza a investigar todo lo que pueda sobre ella, ya compartiré contigo lo que "capture". Yo también creo, que Lilith tuvo una hija... ¡y capaz que nos llevemos una sorpresa con su nombre! jajajaaa

Fanny Brice dijo...

Me gusta mucho el texto pero... qué grandes los comentarios.

Maricarmen dijo...

Un "personaje", me dijo un día: Existen las mujeres "hembras", las mujeres "esposas", las mujeres "madres" y ... ¡Qué ceguera, las mujeres que ¡Somos mujeres! somos todo esto y, ¡mucho más!

Begoña Eguiluz dijo...

En todo caso el "personaje" era claramente reduccionista. Espero que le hayas contestado como se merecía... atreviéndote a ser mujer en todo el sentido de la palabra... es la única contestación que vale la pena!!

Maricarmen dijo...

Tú mejor que nadie, sabe la diferencia entre "persona" y "personaje"... al modelo que reúne un conjunto de rasgos físicos, psicológicos y morales "prefijados" y reconocidos como peculiares de una función o papel ya conformado por la tradición... ¡no se le puede hablar, porque no escucha, ni ve! Es imposible, imaginar una obra de arte sin personajes. Pero la suprema obra de arte es ¡la vida! y esta, solo es posible "vivirla" siendo personas! y sin caretas... ¡mucho mejor aún!

Paz-R dijo...

"Solo puede ayudar a ser quien ha aprendido a ser “para sí”, antes que nada" Gracias por este regalo que agrego a mi charleta de hoy sobre "Empoderamiento de la Mujer" Espero que sirva a las manchegas de San Clemente.






Iñigo Lasagabaster dijo...

A mi también me han gustado mucho el texto y los comentarios, Begoña. Iñigo.

Libe Narvarte Eguiluz dijo...

Las hijas aprenden de sus madres... y los hombres también. Los niños aprenden de sus madres y de las relaciones que establecen con su entorno estereotipos de género que también les marcarán en su futuro. Los niños también acerca de lo que es "ser hombre" y "ser mujer" en casa...

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